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Crónica

Resurrection Fest 2026: la edición perfecta

Viveiro volvió a demostrar por qué sigue siendo uno de los grandes templos europeos del rock, el metal y por supuesto el hardcore

# Resurrection Fest Estrella Galicia 2026: cuando la pasión sigue marcando el camino Hay festivales que se miden por el número de asistentes, por la magnitud de su cartel o por el impacto económico que generan en su entorno. Y luego está Resurrection Fest, un evento cuya verdadera dimensión resulta imposible de resumir únicamente con cifras. Año tras año, Viveiro se transforma durante varios días en el punto de encuentro de miles de aficionados llegados desde todos los rincones de España y de buena parte de Europa, convirtiéndose en una ciudad donde el metal, el rock, el hardcore y el punk dejan de ser simples estilos musicales para convertirse en un lenguaje común. La edición de 2026 volvió a confirmar que Resurrection Fest mantiene intacta una identidad que ha sabido construir durante casi dos décadas. Mientras otros festivales han optado por ampliar su propuesta hacia terrenos más comerciales, el evento gallego continúa apostando por un equilibrio entre grandes cabezas de cartel internacionales, bandas consolidadas, nuevos talentos y una fuerte presencia de la escena nacional. Esa combinación permite atraer tanto a quienes llevan años acudiendo a Viveiro como a una nueva generación de seguidores que descubre aquí una experiencia difícil de encontrar en otros festivales europeos. Pero Resurrection Fest nunca ha sido únicamente un cartel. Su éxito reside en algo mucho más complejo: la sensación de pertenencia que genera entre quienes cruzan sus puertas. Durante unos días desaparecen las diferencias de edad, procedencia o gustos dentro del amplio universo del rock duro. Lo único que importa es compartir una pasión común. Esa atmósfera de convivencia sigue siendo uno de los grandes activos del festival y explica, en buena medida, la fidelidad de un público que regresa verano tras verano. ## Mucho más que una sucesión de conciertos La edición de 2026 volvió a evidenciar la madurez organizativa alcanzada por Resurrection Fest. Después de años de crecimiento, el festival continúa funcionando como una auténtica ciudad efímera donde conviven varios escenarios, zonas de descanso, restauración, espacios comerciales y servicios destinados a facilitar la experiencia de decenas de miles de asistentes. La complejidad logística de un evento de estas dimensiones pasa prácticamente desapercibida para el público cuando todo funciona con normalidad, y precisamente ahí reside uno de los principales méritos de la organización. Los accesos, la coordinación entre escenarios y el ritmo general del recinto permitieron que la música siguiera siendo siempre la auténtica protagonista. A ello se suma un entorno privilegiado. Pocos festivales europeos pueden presumir de celebrarse en un enclave como Viveiro, donde el paisaje gallego aporta una personalidad propia al evento. La combinación entre costa, naturaleza y cultura local convierte cada edición en una experiencia que trasciende el recinto del festival y se extiende por toda la comarca. ## Un cartel pensado para diferentes generaciones Uno de los aspectos que mejor definen la filosofía de Resurrection Fest continúa siendo la convivencia entre leyendas internacionales y nuevas propuestas. El festival no se limita a programar nombres de gran impacto mediático; también mantiene una apuesta constante por bandas emergentes y por la escena estatal, permitiendo que grupos con menos recorrido compartan espacio con artistas de reconocimiento mundial. Ese equilibrio resulta especialmente importante en un momento en el que buena parte de los grandes referentes del metal afrontan la recta final de sus carreras. Resurrection Fest ha entendido que el futuro del género pasa por combinar el respeto hacia las bandas históricas con la necesidad de impulsar el relevo generacional. El resultado es un cartel capaz de satisfacer perfiles muy distintos de público. Quien acude buscando revivir clásicos encuentra motivos de sobra para hacerlo, mientras que quienes desean descubrir nuevos nombres disponen de una oferta prácticamente inabarcable durante cada jornada. ## El festival como punto de encuentro de una comunidad Más allá de la música, Resurrection Fest volvió a demostrar que representa uno de los principales lugares de reunión de la comunidad rockera en España. No resulta extraño encontrar grupos de amigos que organizan sus vacaciones en torno al festival, familias que acuden juntas o aficionados procedentes de distintos países que convierten Viveiro en una parada fija de su calendario. El ambiente que se genera dentro y fuera del recinto constituye uno de los elementos diferenciales del festival. Las largas conversaciones entre conciertos, los encuentros improvisados, el intercambio de recomendaciones musicales o la facilidad con la que se establecen nuevas amistades forman parte de una experiencia que difícilmente puede reproducirse fuera de este contexto. Esa dimensión humana explica que Resurrection Fest conserve una personalidad propia incluso en un mercado cada vez más competitivo. No se trata únicamente de ofrecer grandes conciertos, sino de construir un espacio donde miles de personas se sienten parte de una misma comunidad durante varios días. ## Una edición que mira al futuro Cada nueva edición supone un desafío para cualquier gran festival. Mantener el nivel artístico, responder a las expectativas del público y seguir creciendo sin perder la identidad son objetivos difíciles de compatibilizar. Resurrection Fest volvió a afrontar ese reto apostando por una programación diversa y por un modelo que continúa situando la experiencia del asistente en el centro de su propuesta. La consolidación del festival como uno de los principales referentes europeos del rock y el metal no responde únicamente a la calidad de sus carteles. También es consecuencia de una filosofía que ha sabido evolucionar sin renunciar a aquello que hizo especial a Resurrection desde sus primeros años: el sentimiento de comunidad, la cercanía con el público y la convicción de que la música sigue siendo el verdadero motor del festival. Con esa base, la edición de 2026 dejó claro que Resurrection Fest continúa siendo mucho más que un evento musical. Es una cita imprescindible para miles de aficionados y un escaparate privilegiado para comprobar el excelente estado de salud de una escena que, lejos de agotarse, sigue encontrando en Viveiro uno de sus mayores símbolos. # Los conciertos que marcaron la edición Si algo caracteriza a Resurrection Fest es su capacidad para ofrecer una programación capaz de mantener el interés desde la apertura de puertas hasta el último acorde de la madrugada. La edición de 2026 volvió a demostrar que no existen horarios menores ni escenarios secundarios cuando la calidad artística acompaña. Buena parte de la magia del festival reside precisamente en esa posibilidad de descubrir una banda desconocida a media tarde y terminar la jornada asistiendo a uno de los conciertos más esperados del año. ## Los cabezas de cartel, bajo el foco Los grandes nombres del cartel concentraron, como era previsible, las mayores aglomeraciones del festival. Cada uno llegó con una propuesta diferente, reflejando la enorme diversidad que caracteriza actualmente al metal internacional. Hubo espacio para producciones de gran formato, repertorios centrados en los clásicos y actuaciones donde el componente emocional tuvo tanto peso como el puramente musical. En un festival de estas dimensiones, el éxito de un cabeza de cartel no depende únicamente de la calidad de su interpretación. Influyen también factores como el sonido, la conexión con el público, la puesta en escena, la duración del repertorio y la capacidad para convertir un concierto en una experiencia colectiva. Son esos elementos los que terminan marcando la diferencia entre una buena actuación y una de esas que permanecen durante años en la memoria del público. ## Más allá de los nombres más conocidos Uno de los mayores aciertos de Resurrection Fest continúa siendo su apuesta por bandas de diferentes generaciones y procedencias. Mientras miles de asistentes esperaban la llegada de los grandes reclamos del cartel, otras formaciones aprovecharon horarios menos privilegiados para firmar algunos de los conciertos más celebrados por quienes decidieron explorar el resto de escenarios. Es precisamente en ese contexto donde el festival demuestra su enorme riqueza musical. Las jornadas permiten pasar del death metal al hardcore, del metalcore al punk, del rock alternativo al black metal en cuestión de minutos. Esa diversidad convierte cada edición en una experiencia distinta para cada asistente, dependiendo del recorrido que decida realizar entre escenarios. ## La escena nacional sigue creciendo Las bandas estatales volvieron a ocupar un papel destacado dentro de la programación. Resurrection Fest lleva años demostrando que el talento nacional merece compartir espacio con las grandes figuras internacionales, y la edición de 2026 mantuvo esa línea de trabajo. Más allá del orgullo de ver nombres nacionales en un cartel de primer nivel, esta apuesta tiene una importancia estratégica para el futuro de la escena. Actuar ante miles de personas y compartir festival con referentes internacionales supone una oportunidad difícil de igualar para muchas formaciones, que encuentran en Viveiro un escaparate privilegiado para ampliar su público. El crecimiento de la escena estatal durante la última década no puede entenderse sin festivales que continúan reservando espacio para nuevas propuestas y proyectos consolidados del panorama nacional. ## El sonido de un festival tan diverso Programar estilos tan distintos implica afrontar importantes retos técnicos. Cada banda llega con necesidades específicas de producción, afinaciones diferentes, configuraciones de escenario propias y exigencias muy concretas de iluminación y sonido. La rapidez en los cambios entre conciertos continúa siendo uno de los grandes desafíos logísticos de Resurrection Fest. Mantener la puntualidad mientras se suceden montajes complejos requiere una coordinación constante entre técnicos, producción y artistas. Desde el punto de vista del espectador, estos aspectos suelen pasar desapercibidos cuando todo funciona correctamente. Sin embargo, representan una parte esencial del éxito del festival y permiten que cada actuación pueda desarrollarse con las mejores condiciones posibles. ## El público también forma parte del espectáculo En Resurrection Fest el escenario nunca es el único protagonista. La respuesta del público constituye una parte fundamental de cada concierto. Los cánticos, los circle pits, los wall of death, los crowdsurfers y los incontables cuernos levantados al cielo forman parte de una identidad colectiva que convierte cada actuación en una experiencia compartida. No todos los conciertos generan la misma reacción, y precisamente ahí reside buena parte de la personalidad del festival. Algunas bandas destacan por su capacidad para crear comunión con el público; otras impresionan por su precisión técnica; algunas conquistan gracias a la intensidad de su directo y otras por la espectacularidad de su producción. Esa variedad mantiene viva la atención durante toda la programación. ## Espacio para el descubrimiento Una de las mayores virtudes de Resurrection Fest sigue siendo la posibilidad de descubrir grupos que probablemente no habrían formado parte del radar de muchos asistentes. En ocasiones, los mejores recuerdos del festival no pertenecen necesariamente al concierto más multitudinario, sino a aquella banda que sorprendió cuando nadie lo esperaba. Ese componente de descubrimiento mantiene intacto el espíritu original del festival. Resurrection no solo reúne a grandes nombres del circuito internacional; también funciona como una plataforma donde el público puede ampliar horizontes musicales y comprobar el excelente momento creativo que atraviesan numerosas escenas del rock y el metal. las actuaciones que marcaron una edición histórica ## Iron Maiden: la historia del heavy metal volvió a caminar sobre Viveiro Hay conciertos que forman parte de un festival y hay conciertos que terminan definiendo una edición completa. La presencia de Iron Maiden en Resurrection Fest 2026 pertenece claramente a la segunda categoría. La banda británica llegó a Viveiro convertida en uno de los grandes acontecimientos del verano metalero europeo, con la responsabilidad de liderar un cartel repleto de nombres importantes y con el atractivo añadido de una gira especial como Run For Your Lives. Más allá del enorme peso histórico de Iron Maiden, la expectación tenía una razón evidente: pocas bandas representan tanto para tantas generaciones diferentes. En un mismo recinto podían encontrarse seguidores que descubrieron al grupo en los años ochenta, aficionados que llegaron durante las décadas posteriores y nuevas generaciones que siguen encontrando en sus canciones una puerta de entrada al heavy metal. La grandeza de Iron Maiden en directo continúa estando basada en una combinación difícil de igualar: canciones inmortales, una identidad visual propia y una banda que entiende perfectamente el concepto de espectáculo. La producción acompaña, pero nunca roba protagonismo a la música. Todo está diseñado para reforzar una colección de himnos que forman parte de la historia del género. Bruce Dickinson volvió a demostrar por qué sigue siendo considerado uno de los mejores vocalistas y frontman del metal. Su presencia escénica, su capacidad para manejar a decenas de miles de personas y esa forma de convertir cada pausa en una conexión directa con el público siguen siendo elementos fundamentales del ADN de Maiden. A su lado, Steve Harris continúa ejerciendo como el gran arquitecto del sonido de la banda. Su bajo sigue siendo reconocible desde el primer instante y su forma de entender la composición mantiene una identidad que pocas formaciones han conseguido conservar durante tanto tiempo. La puesta en escena volvió a recordar por qué Iron Maiden continúa jugando en una categoría propia. Los elementos visuales, la presencia de Eddie y los cambios escénicos forman parte de un espectáculo diseñado al milímetro, pero siempre al servicio de las canciones. El resultado fue una actuación que trascendió el concepto de concierto. Fue una celebración colectiva del heavy metal, un encuentro entre generaciones y una demostración de que algunas bandas no necesitan reivindicar su importancia porque forman parte de la historia. Iron Maiden no llegó a Resurrection Fest para demostrar que es una leyenda. Llegó para recordar por qué lo sigue siendo. --- # Limp Bizkit: el regreso de una generación que nunca desapareció Si Iron Maiden representa la historia del heavy metal, Limp Bizkit representa uno de los movimientos que transformaron el sonido del rock a finales de los noventa y principios de los dos mil. Su presencia en Resurrection Fest 2026 suponía recuperar a una de las bandas más importantes del nu metal, un género que durante años fue discutido pero que con el paso del tiempo ha demostrado una influencia enorme. La actuación de Limp Bizkit tenía un objetivo claro: convertir el festival en una fiesta. Y precisamente esa capacidad de conectar con grandes masas continúa siendo una de las principales armas de la banda. Fred Durst sigue siendo un líder escénico diferente. Su forma de moverse, comunicarse con el público y jugar con la provocación forma parte inseparable de la identidad del grupo. Limp Bizkit nunca ha buscado la elegancia clásica del rock; su fuerza siempre ha estado en la espontaneidad, la energía y la sensación de peligro controlado. Musicalmente, la banda mantiene una fórmula que sigue funcionando. Los riffs contundentes, la base rítmica cercana al hip hop y los estribillos diseñados para ser gritados por miles de personas convierten su directo en una experiencia especialmente efectiva dentro de un festival. El concierto sirvió también para reivindicar el legado del nu metal. Un estilo que en su momento fue criticado por parte del público más tradicional ha acabado convirtiéndose en una influencia reconocida para multitud de bandas actuales. Limp Bizkit demostró que sus grandes canciones han superado la barrera del tiempo. No se trata únicamente de nostalgia: existe una conexión real entre esas composiciones y una nueva generación de seguidores que las ha descubierto años después. En Viveiro volvieron a recordar que la energía sigue siendo una de las armas más poderosas del rock. --- # Marilyn Manson: oscuridad, estética y controversia Dentro de un cartel lleno de grandes nombres, Marilyn Manson era uno de los artistas que más conversación generaba. Su presencia en Resurrection Fest estaba marcada por la enorme importancia de su trayectoria y por la capacidad que siempre ha tenido para dividir opiniones. Manson nunca ha sido un artista convencional. Desde sus primeros años construyó una propuesta donde la música, la imagen y la provocación forman parte de un mismo concepto. Su influencia dentro del rock industrial y alternativo resulta imposible de negar, especialmente por la forma en la que cambió la relación entre música pesada y estética visual. Su paso por Viveiro estuvo marcado por esa identidad oscura y teatral que ha definido buena parte de su carrera. Más que un concierto tradicional, su propuesta busca crear una atmósfera propia, transportar al público a un universo donde la interpretación del personaje tiene tanta importancia como las propias canciones. La iluminación, la puesta en escena y la actitud sobre las tablas construyen una experiencia diferente respecto al resto de artistas del cartel. En un festival dominado por la potencia instrumental y la velocidad, Manson aporta otro tipo de intensidad: la tensión, la imagen y la capacidad de generar conversación. Su actuación confirmó una realidad: independientemente de las opiniones que pueda despertar, Marilyn Manson sigue siendo uno de esos nombres capaces de provocar una reacción inmediata. Y en un mundo musical donde cada vez es más difícil encontrar artistas realmente reconocibles, esa capacidad continúa teniendo un valor enorme. --- # Sabaton: épica, historia y conexión absoluta con el público Sabaton se ha convertido en una de las bandas más fiables del circuito europeo de festivales. Su propuesta está diseñada para grandes escenarios y Resurrection Fest volvió a ser el lugar perfecto para demostrarlo. Los suecos entienden el directo como una experiencia completa. Sus canciones, centradas en episodios históricos y relatos de batalla, funcionan especialmente bien cuando miles de personas participan en ellas al mismo tiempo. La banda ha construido una identidad muy clara basada en melodías poderosas, estribillos gigantes y una comunicación constante con el público. Joakim Brodén domina perfectamente el papel de líder de una formación que sabe convertir cada canción en un himno colectivo. Uno de los mayores méritos de Sabaton es haber conseguido crear una comunidad propia alrededor de su música. Sus seguidores conocen cada detalle de las historias que inspiran sus temas y convierten cada concierto en una celebración compartida. En Viveiro volvieron a demostrar que no necesitan competir con las producciones más espectaculares del festival porque su propia fórmula ya funciona como un espectáculo. Sabaton representa una de las grandes historias de crecimiento del metal europeo moderno: una banda que comenzó desde abajo y que hoy puede situarse junto a los grandes nombres del género. # Trivium: la consolidación de una generación Dentro de un cartel dominado por leyendas del metal, Trivium representaba el relevo generacional. La banda estadounidense pertenece a esa generación que creció admirando a los grandes nombres del género, pero que consiguió desarrollar una identidad propia y convertirse en una referencia para miles de músicos posteriores. Su actuación en Resurrection Fest volvió a poner sobre la mesa una de sus mayores virtudes: la capacidad de combinar la agresividad del metal clásico con una visión moderna del género. Trivium siempre ha sabido moverse entre la contundencia del thrash, la melodía del heavy metal tradicional y los recursos propios del metalcore, creando un sonido reconocible que ha evolucionado con el paso de los años. Matt Heafy continúa siendo uno de los líderes más completos de su generación. Su evolución como vocalista y guitarrista ha permitido que la banda mantenga un equilibrio entre potencia y precisión, algo especialmente importante en escenarios de grandes dimensiones. El directo de Trivium funciona porque no depende únicamente de la fuerza de sus canciones más conocidas. La banda transmite una sensación de solidez, de grupo perfectamente compenetrado y preparado para afrontar cualquier escenario. Su paso por Viveiro sirvió como confirmación de que Trivium ya no pertenece a la categoría de promesa. Son una banda consolidada, capaz de compartir cartel con leyendas y defender su posición con absoluta solvencia. --- # Mastodon: la excelencia de la complejidad convertida en espectáculo Mastodon representa una de las propuestas más interesantes del metal contemporáneo. Una banda capaz de combinar la agresividad del sludge metal, la complejidad del progresivo y una sensibilidad compositiva que la ha convertido en una referencia imprescindible. Su actuación fue una demostración de madurez musical. En un festival donde muchas bandas buscan el impacto inmediato, Mastodon juega con otro tipo de intensidad: la construcción de atmósferas, los cambios de dinámica y una interpretación donde cada detalle tiene importancia. La formación estadounidense nunca ha sido una banda sencilla. Sus canciones exigen atención y requieren una escucha activa, pero precisamente ahí reside parte de su valor. Sobre el escenario, esa complejidad se transforma en una demostración de calidad instrumental. Brent Hinds, Bill Kelliher, Troy Sanders y Brann Dailor forman una de las alineaciones más respetadas del metal actual. Cada músico aporta una personalidad propia, pero el resultado funciona como un conjunto perfectamente equilibrado. En Resurrection Fest, Mastodon ofreció uno de esos conciertos que quizá no buscan únicamente la reacción más inmediata del público, pero que dejan una sensación clara: estar ante una banda excepcional en plena forma. --- # Anthrax: la energía eterna del thrash Cuando se habla de thrash metal, Anthrax ocupa un lugar privilegiado junto a las grandes instituciones del género. Décadas después de su explosión inicial, la banda continúa demostrando que la energía sigue siendo el elemento fundamental de un buen concierto. Su actuación fue una celebración del thrash más directo y divertido. Frente a producciones más elaboradas de otros artistas del cartel, Anthrax apostó por la esencia: guitarras poderosas, ritmo frenético y una conexión constante con el público. Scott Ian sigue siendo una figura fundamental dentro del género. Su manera de entender el riff y su presencia escénica representan una parte importante de la historia del metal extremo de los años ochenta. La banda demostró que la experiencia no significa perder intensidad. Al contrario, Anthrax mantiene esa actitud juvenil que siempre ha definido sus conciertos. Fue una actuación que recordó una verdad sencilla: el thrash metal funciona porque sus bases siguen siendo eternas. Energía, actitud y canciones capaces de resistir el paso del tiempo. --- # A Day To Remember: el puente entre generaciones A Day To Remember llegaba a Resurrection Fest con una responsabilidad importante: representar una escena más joven dentro de un cartel dominado por nombres históricos. La banda estadounidense ha construido una carrera basada en la mezcla de metalcore, pop punk y rock alternativo, una combinación que le ha permitido conectar con públicos muy diferentes. Su directo refleja precisamente esa mezcla. Hay agresividad, melodía, momentos de participación colectiva y una capacidad evidente para crear canciones diseñadas para grandes recintos. Una de las claves de su éxito es haber sabido evolucionar sin perder su esencia. Han mantenido la energía de sus primeros años, pero han ampliado su sonido hasta convertirse en una formación capaz de liderar grandes escenarios. En Viveiro demostraron por qué representan a una generación que ha crecido escuchando tanto metal clásico como nuevas corrientes del rock pesado. --- # Angelus Apatrida: orgullo y contundencia desde casa La presencia de Angelus Apatrida volvió a demostrar el excelente momento que atraviesa la escena estatal. La banda albaceteña lleva años construyendo una carrera basada en la constancia, el trabajo y un directo que nada tiene que envidiar a muchas formaciones internacionales. Su propuesta mantiene las raíces del thrash metal clásico, pero con una personalidad propia. Guillermo Izquierdo lidera una banda que entiende perfectamente cómo trasladar la energía del estudio al escenario. Actuar en un festival de la dimensión de Resurrection Fest supone también una reivindicación. Ver a una formación nacional compartiendo espacio con auténticas leyendas del género demuestra la evolución que ha experimentado la escena española durante los últimos años. Angelus Apatrida volvió a dejar claro que el metal nacional tiene nivel suficiente para jugar en las grandes ligas. --- # Blood Incantation: una apuesta para los seguidores más exigentes Dentro de la diversidad del cartel, Blood Incantation representaba una de las propuestas más extremas y particulares. Su death metal progresivo no busca el camino fácil: exige atención, paciencia y una mente abierta por parte del oyente. Precisamente por eso, su presencia aportaba profundidad al festival. Resurrection Fest no se limita a los grandes nombres; también ofrece espacio para propuestas más arriesgadas y alejadas de los formatos más convencionales. La banda estadounidense continúa ampliando los límites del death metal, combinando brutalidad, técnica y una visión artística muy definida. Su actuación fue una muestra de que el festival sigue apostando por la diversidad dentro de la música pesada. --- # Imminence y Bleed From Within: el presente del metal moderno Dos nombres que representan perfectamente la evolución del metal actual. Imminence ha conseguido destacar gracias a una propuesta que mezcla metalcore, elementos atmosféricos y una identidad visual muy marcada. Su capacidad para unir agresividad y emoción les ha permitido conectar con una audiencia cada vez mayor. Bleed From Within, por su parte, representa una de las bandas más sólidas de la nueva generación británica. Su sonido combina contundencia, melodía y una producción moderna que funciona especialmente bien en grandes escenarios. Ambas formaciones reflejan hacia dónde se dirige parte del futuro del género: bandas capaces de respetar las raíces del metal mientras incorporan nuevas influencias. --- # Las grandes sorpresas del Resurrection Fest 2026 Como ocurre en todos los grandes festivales, los recuerdos más importantes no siempre pertenecen únicamente a los cabezas de cartel. Uno de los grandes valores de Resurrection Fest continúa siendo su capacidad para descubrir artistas. Entre escenarios principales y escenarios secundarios aparecen constantemente bandas capaces de sorprender a un público que quizá acudía sin demasiadas expectativas. Ese equilibrio entre historia y futuro es una de las claves del éxito del festival. Las leyendas atraen a miles de personas, pero son las nuevas generaciones de bandas las que garantizan que la escena siga evolucionando. Resurrection Fest 2026 volvió a demostrar que el metal continúa teniendo una enorme capacidad de renovación. Las grandes figuras siguen llenando escenarios, pero el futuro se está construyendo también en las bandas que hoy empiezan a conquistar grandes públicos. --- # Veredicto: un festival que sigue escribiendo su propia historia La edición de 2026 confirmó que Resurrection Fest ha dejado de ser únicamente un festival importante dentro del calendario español. Su dimensión actual lo sitúa entre las grandes citas internacionales del rock y el metal. El éxito no se explica solamente por reunir nombres históricos. La verdadera fortaleza está en la combinación: leyendas, nuevas generaciones, estilos diferentes y un público que entiende el festival como una experiencia colectiva. Iron Maiden, Limp Bizkit, Marilyn Manson, Sabaton, Trivium, Mastodon, Anthrax y el resto de bandas demostraron que el metal sigue siendo una escena viva, diversa y capaz de reunir a varias generaciones bajo un mismo escenario. Viveiro volvió a convertirse durante unos días en la capital mundial del metal. Y esa es, probablemente, la mayor victoria de Resurrection Fest.
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